Moisés Hurtado y Joan Golobart mantuvieron un interesante coloquio moderado por Moisés Llorens ante mas de cien asistentes.
Diario AS, 10-5-2007



El partido dio una voltereta con la expulsión de Moisés Hurtado.
Sólo en su ausencia, comprendimos la importancia de Moisés: protegía a De la Peña, sujetaba los cimientos.
Los dioses del fútbol le deben mucho al espanyolismo.
Juanma Trueba - 17/05/2007
Fue extraordinario. Cabalgamos sobre el partido perfecto hasta que recordamos que esta final española aseguraba la victoria, pero también la derrota. Y nadie merecía perder. Nadie. Cada equipo había trazado un camino hacia la gloria. El Sevilla lo había construido por su acoso inagotable y el Espanyol por su resistencia espartana. Así que cuando empezaron los penaltis resultó imposible adivinar qué historia completaría el destino, qué final había elegido. No tardamos en descubrirlo. Eligió a Palop. Ahora queda claro: su parada al disparo de Torrejón, la tercera en la tanda, cerró el círculo que abrió su gol de cabeza contra Shakhtar en los cuartos de final.
Eso quiso el destino y aunque no se le puede negar el fino paladar, la final deja unas formidables ganas de llorar. De llorar a elección. Por la segunda victoria consecutiva del Sevilla, por su consolidación total, por las penas que pasaste y por la felicidad que te invade ahora, por esa sensación de haber alcanzado un lugar con vistas y alfombra mullida donde brindar por ti y por todos tus compañeros, los que están y los que no. Llorar de alegría, al fin, que es pasar los ojos por el lavado automático para verlo todo más claro y revelar el carrete de la memoria.
Pero también se puede llorar por el Espanyol a grifo abierto, porque no es posible imaginar una suerte más cruel que la del equipo que superó todas las adversidades posibles, dos marcadores en contra y un jugador menos, y al que ni siquiera la hazaña le sirvió para ganar. El mismo equipo que llegó para borrar la pesadilla de hace 19 años y que repitió los mismos pasos de entonces, muerte en los penaltis. Otra vez a las puertas, y sin perder un partido.
La deuda.
Los dioses del fútbol le deben mucho al espanyolismo y le tendrán que dar mucho seguido, no sé cuándo ni dónde, ni si lo veremos nosotros. Sólo espero que ese día los que levanten las copas sepan que se comenzaron a ganar en Leverkusen y en Glasgow.
El pasillo que hizo el Sevilla al Espanyol cuando sus rivales fueron a recoger las medallas reconoció el esfuerzo de un enemigo colosal y nos ofreció otro razón para sentirnos orgullosos, de unos y otros.
Pero antes de esa explosión de emociones hubo un partido maravilloso donde nadie se reservó nada, sin lugar para especulaciones y otras miserias. Desde el primer minuto, cada equipo exhibió sus fortalezas y la impresión que dejó el muestrario de virtudes fue una igualdad casi matemática donde no había dictadura que se prolongara durante más de diez minutos. Por eso, a cada oportunidad del Sevilla se sucedía una del Espanyol, o viceversa, y así ocurrió también en los goles, el de Adriano, primero, y el de Riera, después, ambos magníficos y enlazados por el tiempo que cabe en un vaso, de optimismo o de coraje.
Ese hilo siguió el partido hasta que dio una voltereta con la expulsión de Moisés Hurtado, que vio su segunda tarjeta amarilla en el minuto 67. Si la segunda amonestación fue indiscutible, la primera ofrece todas las dudas posibles, inútiles ya. Sólo en su ausencia, comprendimos la importancia de Moisés: protegía a De la Peña, sujetaba los cimientos.
La primera consecuencia es que el Espanyol entregó metros y se refugió en su campo, en su área. La segunda es que Valverde, que había dado entrada a Pandiani en el 55', se vio obligado a retirar a un delantero centro. Y retiró a Tamudo. La lógica ilógica. El asunto se agravó cuando De la Peña fue relevado por Jónatas para afrontar la prórroga. La UEFA estaba en el aire y en el banquillo habitaban el símbolo y el genio.
El Sevilla disponía de demasiado tiempo como para no rematar la faena. Y a ello se puso, elevado por la entrada de Navas y su entusiasmo incontenible. Con el rival encogido y Riera agotado, Alves también entró en escena, lo que suele resultar mortal.
El partido se transformó en un embudo que desembocaba en Iraizoz, al que sólo se le escapó lo imposible. Fue la enésima internada de Navas, que buscó el pase entre las piernas de David García y encontró a Kanouté, que había despistado la vigilancia de Torrejón y remató a quemarropa.
El segundo gol del Sevilla dio la sensación de resultar tan definitivo que muchos seguidores del Espanyol comenzaron a llorar, rendidos y destrozados. Y así parecieron también los jugadores del Espanyol. El Sevilla perdonó el finiquito y Navas se marcó una rabona para la galería. Pecado de juventud. Tuvo que ser Jónatas, un futbolista al margen del raciocinio común, quien logró el empate con un zapatazo salvaje que rozaron los dedos de Palop.
El Espanyol resucitaba, y la final también. Habrá quien piense que no revivió por mucho tiempo, pero no lo creo cierto. Su reacción quedará para siempre y engrandece el triunfo de un Sevilla gigantesco que tiene algo más que un portero. Tiene un ángel, un ídolo del destino.
Los goles del partido
0-1: Galopada de Adriano y gol con la diestra
Minuto 18. De la Peña botó un córner desde la banda izquierda españolista, que atajó Palop con autoridad. El meta sevillista avanza unos metros para despejarse el camino, arma el brazo y de pase largo busca la velocidad de Adriano, que salió lanzado en su búsqueda. Gran galopada del brasileño, que se plantó delante de Gorka Iraizoz. A pesar de que Zabaleta le alcanza, Adriano dispara colocado al palo largo y bate con la diestra al arquero españolista, que sólo puede mirar cómo le supera el balón y se introduce en la portería.
1-1: Riera iguala de derechazo envenenado
Minuto 28. Tras el primer tanto sevillista, el Espanyol, lejos de quedar tocado, comienza a mover el balón con más criterio. Tras varias combinaciones en el centro del campo, Riera recibe el balón en la banda izquierda a la altura de la línea medular. Avanza ante la oposición de Alves, a quien obliga a retroceder, para terminar recortando hacia dentro, colocándose ya sin oposición en la frontal del área. El extremo no se lo piensa y dispara con la derecha, el balón tropieza en la defensa, se envenena y supera a Palop, que llega a rozarlo.
1-2: Kanouté adelanta al Sevilla
Minuto 105. Cuando agonizaba el primer tiempo de la prórroga y el Espanyol empezaba a notar su inferioridad de efectivos, Jesús Navas, uno de los revulsivos sevillistas, volvió a percutir por la derecha. Se internó con gran rapidez por su banda y envió un medido centro al área pequeña para que Kanouté sorprendiera a Gorka y pusiera por delante al Sevilla. Este gol parecía firmar el triunfo del equipo de Juande y la honrosísima derrota del Espanyol, pero la gran final disputada en Hampden Park tenía reservada una sorpresa para su último minuto.
2-2: Jónatas dio paso a la tanda de penaltis
Minuto 115. El Sevilla rozaba la gloria y creía que el gol de Kanouté le daría su segunda Copa de la UEFA. Pero el brasileño Jónatas quiso darle más emoción a la final y batió a Palóp con un extraordinaria derechazo. Así dio paso a la tanda de penaltis.
Ficha técnica
RCD Espanyol: Iraizoz, D.García, Zabaleta, De la Peña (Jônatas, min.85), Luis García, Riera, Rufete (Pandiani, min.55), Torrejón, Jarque, Moisés Hurtado i Tamudo (Lacruz, min.71).
Suplents: Kameni, Lacruz, E.Costa, W.Pandiani, Jônatas, Coro i Chica
Sevilla FC: Palop, Javi Navarro, Daniel Alves, Adriano (Renato, min.74), Poulsen, Luis Fabiano (Kerzhakoz, min.63), Kanouté, Puerta, Martí, Dragutinovic i Maresca (Jesús Navas, min.46).
Suplents: Cobeño, David Castedo, Chevantón, Kerzhakov, Renato, Jesús Navas i Aitor Ocio.
Arbitro: Bussacca Massimo (SUI). Per part de l´Espanyol ensenya targeta groga a Moisés (min.11 i min.67). Per part del Sevilla, a Luis Fabiano (min.61), Kanouté (min.81), Puerta (min.114).
Goles: 0-1, Adriano (min.18); 1-1, Riera (min.28); 1-2, Kanouté (min.105); 2-2, Jônatas (min.115)
Penaltis: Kanouté Gol; Luis Garcia Para Palop; Dragutinovic Gol; Pandiani Gol; Alves Fuera; Jônatas Para Palop; Puerta Gol; Torrejón Para Palop. Total: 1-3
Gol de la 'quinta de la UEFA'.
El Espanyol pasa a la final con otra exhibición en Bremen.

El Werder Bremen puso contra las cuerdas al Barça y derrotó al Chelsea en Champions; goleó al Ajax y aún más al AZ, colíderes ambos de la liga holandesa; pelea con el Schalke por el título de Bundesliga y en toda la temporada no había sufrido un resultado como el de anoche (aunque sí un 4-1 ante el Stuttgart). El Werder es una potencia de primera magnitud, pero el Espanyol le ha descalabrado. Lo ha hecho desde la paciencia y el tanteo, sin precipitaciones, agazapándose cuando tocaba, estirándose en el momento adecuado. Valverde se ha hecho catedrático en este Espanyol de jugadores recios y serios. Un portero consagrado (Gorka), un central fantástico (Jarque), un mediocentro poderoso (Moisés, quien tiene un mediocentro tiene un tesoro), un constructor de autopistas sin pejae (De la Peña) y un delantero de referencia (Tamudo).
Pero no sólo esa columna vertebral, sino bastante más: el acierto del pichichi Pandiani (11 goles), el potencial de un Riera resucitado, la resistencia anaeróbica de Rufete, las pausas, el ritmo, el control de los tiempos, el aprendizaje tras la casi remontada del Benfica, la lectura de Valverde, cambios idóneos en instantes precisos. Este Espanyol que se ha jugado la temporada a la sola carta europea se está haciendo mayor a pasos agigantados. Ahora queda otra vez lo más duro, el Weserstadion hirviente, sin Moisés ni Pandiani sancionados y con el fantasma de 1988 en el cerebro, pero con una madurez tranquilizadora en el equipo.
Los jugadores del Espanyol advierten de que el pase a la final aún no está sentenciado y de que habrá que sufrir en Alemania.
Por su parte, el centrocampista Moisés Hurtado, autor del primer tanto blanquiazul ante el Werder Bremen, admitió hoy que "en el vestuario hay euforia contenida", aunque coincidió con De la Peña en la necesidad de "ser prudentes, porque el Werder Bremen es un equipo que lleva muchos goles".Moisés Hurtado señaló que "estamos haciendo historia y viviendo un momento muy importante del club" y aseguró que "conociendo a Valverde no saldremos a especular en el partido de vuelta. Tenemos que ir a por el partido".En este sentido, destacó que "debemos ser prudentes, porque el Werd Bremen es un gran equipo y en la Bundesliga ha conseguido marcar más de 60 goles, así que debemos tener mucho cuidado en la vuelta".Sobre las similitudes con la final de la Copa de la UEFA del 1988, cuando el Espanyol perdió ante el Bayer Leverkusen después de vencer en la ida por 3-0, dijo que "no lo recuerdo mucho, pero hemos visto vídeos y no puede volver a suceder"."Es una pena que no podamos contar para el partido de vuelta ni con Pandiani, ni con Moisés"


Moisés Hurtado, agasajado por sus compañeros tras el 1-0
FOTO: Alberto Estévez - EFE
Un gran Espanyol ha logrado una victoria histórica sobre el Werder Bremen y está un poco más cerca de Glasgow. Los de Valverde, con goles de Moisés Hurtado, Pandiani y Corominas, han borrado a un desconocido Werder.Moisés Hurtado había abierto el marcador en el minuto 19 de la primera parte al rematar de forma impecable un centro perfecto de Rufete. El central ha batido al meta alemán quien, minutos antes ya había recogido un balón de su red pero el remate de Jarque, jugada anulada por el colegiado por fuera de juego.Minutos después del 1-0, Gorka Iraizoz ha salvado el empate en una espectacular parada que ha recordado a su excepcional actuación ante el Benfica. El portero, con otra excelente intervención al final, ha sido de nuevo decisivo. No ha podido empezar mejor la segunda parte en Montjuïc. El 'pichichi' Pandiani ha anotado el 2-0 para el Espanyol a la salida de un córner y acerca un poco más a los blanquiazules a la final de Glasgow. El 'Rifle', máximo goleador de la competición con 11 dianas, ha estado muy listo ante un Werder a verlas venir y superado en todos los aspectos. Cuando el partido agonizaba, y después de varios contragolpes para los periquitos, Corominas ha llevado el éxtasis con el 3-0 que ya no se ha movido a pesar de una postrera ocasión de los de Schaaf.Montjuïc, la mejor entrada del añoEl sueño de las semifinales ha permitido que el estadio Olímpico de Montjuïc, con capacidad para 56.000 espectadores, registrara hoy su mejor entrada de la presente temporada con un total de 40.250 espectadores.
ESPANYOL: Iraizoz, Lacruz, Torrejón, Jarque, David García, Rufete (Corominas, min.83), Moisés Hurtado, De la Peña (Jonatas, min.78), Riera, Tamudo y Pandiani (Ito, min.72).
BREMEN: Wiese, Fritz, Pasanen, Naldo, Owomeyela, Frings, Baumann (Vranjes, min.77), Jensen (Reinke, min.58), Diego, Hunt y Klose (Almeida, min.73).
GOLES: 1-0, Moisés Hurtado (min.19); 2-0, Pandiani (min.50); 3-0, Coro (min.87).
ÁRBITRO: Tom Henning Øvrebø (Noruega). Amonestó a los locales Moisés Hurtado (min.24), Pandiani (min.67) y a los visitantes Baumann (min.36) y Fritz (min.94). Expulsó con roja directa a Wiese (min.58).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la ida de las semifinales de la Copa de la UEFA, disputado en el estadio olímpico Lluís Companys ante 40.250 aficionados.
Fuente: EMD

Tomás Guasch 06/04/2007
Fotos: Carlos Mira
La grandeza del fútbol europeo visitó Montjuïc el Jueves Santo. Este es precisamente el reto de futuro españolista en la tierra prometida de Cornellà-El Prat: que los grandes como el Benfica sean clientes habituales del estadio. Un magnífico Espanyol llegó a dominar por 3-0. Pero el eje mágico del campeón portugués, Simao-Rui Costa-Miccoli, descontó en dos minutos hasta aplazar la decisión de la eliminatoria para el jueves 12 en Lisboa; será justo un año después de la final de Copa, aquel mágico 4-1 al Zaragoza. Al Benfica le vale el 1-0 y el 2-1 y al Espanyol, todos los empates.
El partido no fue uno, sino mil en uno. De salida se jugó en el banquillo y lo perdió Fernando Santos el técnico luso, que dejó en el banquillo a Rui Costa (el mayor talento del fútbol portugués después de Luis Figo en los últimos 15 años) y al peligrosísimo italiano Miccoli. Otro partido lo jugó Tamudo. Camino a los altares del españolismo abrió el marcador y fabricó la jugada que acabó en el segundo, tras remate de Riera que tropezó en Nelson.
El caso es que el Benfica ya llegaba. Pero Santos decidió jugar otro partido y puso a Rui Costa antes de que acabara la primera mitad. Tan enchufado salió el artista que no acompañó a sus compañeros al vestuario sino que se quedó calentando durante varios minutos, con todos en la caseta. Un partido más se vivió con la lesión de Tamudo, al que suplió Pandiani... que también jugó el suyo: en un perfecto centro de Riera cabeceó su décimo gol en la UEFA y Montjuïc amenazó con caerse. ¡3-0!
Era el sueño que se hacía realidad. Sin embargo, en un balón largo de Simao, Miccoli aprovechó que Jarque se quedó enganchado lo suficiente para romper el fuera de juego: su pase de la muerte lo pasaportó a puerta vacía Nuno Gomes.
El Espanyol acusó el golpe. Recibió un derechazo al mentón y tambaleó. El Benfica se dio cuenta y pisó el acelerador. Y sólo un par de minutos después, Simao estableció el empate en gran jugada personal. Aun así, la ventaja por ahora es perica. En Lisboa, otro 12 de abril.

Espanyol: Gorka, Zabaleta (68'), Jarque, Torrejón, Chica, Rufete (79'), Moisés, De la Peña, Riera, Luis G, Tamudo (52'), Kameni, Lacruz (68'), Velasco, Ito (79'), Coro, Moha, Pandiani (52')
Benfica: Quim, Nelson, D. Luz, Anderson, Leo, Coimbra (35'), Petit, Karagounis, Simao, N. Gomes, Derlei (56'), Moretto, Mantorras, R. Costa (35'), Beto, Miguelito, Manu, Miccoli (56')
Goles:
1-0 (15'): Tamudo le gana la espalda a Luz.
2-0 (33'): Nelson, en propia puerta, a remate de Riera.
3-0 (58'): Pandiani remata un centro medido de Riera.
3-1 (63'): Nuno Gomes.
3-2 (65'): Simao.
Árbitro: Eric Braamhaar, holandés. Amonestó a Anderson (3'), Zabaleta (26'), Simao (37') y Riera (64').
Incidencias: Estadi Olímpic. 25.100 espectadores. Ambiente frío y lluvioso.
Ernesto Valverde: "Su primer gol nos noqueó"
"Comenzamos muy fuertes y superando su línea de centro del campo. Nos animamos, pero su primer gol nos noqueó y nos hizo tener un par de minutos extraños, cuando llevábamos bien el partido. Aunque con la salida de Rui Costa ya nos estaban dominando. Todo se va a decidir en la vuelta, como ya habíamos sopesado".
Fernando Santos: "Nos volvimos locos al inicio"
"En la primera parte nos volvimos locos tácticamente. Fue un desastre. Pero el 3-1 logró una reacción determinante, ya que incluso pudimos marcar el 3-3. La eliminatoria está abierta, y considero que sólo hemos jugado medio partido. El Espanyol no nos sorprendió, ya sabíamos que es un equipo muy fuerte".
Diario AS